¿CÓMO ESTABLECER UNA CRIANZA POSITIVA?

Criar no es una tarea sencilla; los berrinches y la frustración suelen generar dudas y sentimientos de cansancio o culpa en los padres. Sin embargo, la evidencia indica que la forma en que el adulto responde influye directamente en la seguridad emocional, la conducta y el aprendizaje del niño. La crianza positiva no es permisividad ni búsqueda de perfección, sino una combinación equilibrada de afecto y firmeza, basada en la comprensión del desarrollo infantil y en el establecimiento de límites claros y respetuosos.

  1. Todo niño necesita sentirse importante
    Alfred Adler (1998) afirmó que todo niño necesita sentirse valioso y parte importante de su familia. Cuando se sabe escuchado y respetado, coopera con mayor disposición. Muchas conductas inadecuadas responden a necesidades de atención o pertenencia; por ello, es más útil centrarse en lo que el niño necesita aprender que en el castigo. Reconocer su esfuerzo y asignarle responsabilidades acordes a su edad fortalece su sentido de importancia y colaboración.
  2. El poder de reforzar lo positivo
    La psicología positiva plantea que educar no es solo corregir errores, sino también fortalecer capacidades. Seligman (2011) señala que reconocer fortalezas como el esfuerzo y la perseverancia favorece la motivación y la autoestima. Cuando se valoran los pequeños avances, el niño comprende que equivocarse es parte del aprendizaje y desarrolla mayor confianza en sí mismo.
  3. El vínculo afectivo es la base de todo
    En el contexto latinoamericano, Soto (2020) señala que la crianza positiva se basa en el respeto, la escucha activa y la validación emocional. Esto implica conectar primero con la emoción del niño antes de marcar el límite. Cuando los padres responden con empatía y presencia afectiva constante, fortalecen su seguridad emocional. Asimismo, el acompañamiento respetuoso favorece la autonomía y la regulación emocional progresiva (Mieles Lima et al., 2024).
  4. Límites claros dan seguridad
    Establecer límites no implica dureza, sino ofrecer estructura y seguridad. Los niños necesitan reglas claras y coherentes para desarrollar autocontrol y responsabilidad (Mieles Lima et al., 2024). Los límites efectivos son firmes, sencillos y respetuosos, combinando empatía con claridad, por ejemplo: “Entiendo que estás molesto, pero no puedo permitir que golpees”.
  5. Los hijos aprenden más de lo que ven que de lo que oyen
    Los niños aprenden observando a los adultos significativos de su entorno (Bandura, 1977). Por ello, tienden a imitar la manera en que estos manejan el enojo y la frustración. Si el adulto responde con calma y regulación, el niño incorporará ese modelo. La autorregulación emocional, por tanto, comienza en el propio adulto.
  6. ¿Qué es la disciplina positiva?
    La disciplina positiva es un enfoque educativo sin violencia que busca enseñar habilidades para la vida. Durrant (2013) señala que promueve la resolución de problemas y el desarrollo de la responsabilidad y el autocontrol. No pretende obediencia por miedo, sino aprendizaje consciente. Se sustenta en cuatro pilares:
  7. Resolver problemas de manera constructiva: enseñar a dialogar y buscar soluciones.
  8. Comprender el desarrollo infantil: reconocer que cada etapa tiene desafíos propios.
  9. Expresar afecto constante: el cariño no se retira como castigo.
  10. Establecer normas claras y respetuosas: límites firmes sin humillación.
    Educar, desde esta perspectiva, implica guiar más que imponer.
  11. Estrategias prácticas para el día a día
    • Escuche antes de corregir.
    • Valide la emoción sin aprobar la conducta.
    • Ofrezca opciones limitadas.
    • Mantenga rutinas claras.
    • Reconozca el esfuerzo más que el resultado.
    • La constancia en pequeños cambios produce grandes resultados a largo plazo.
    Una reflexión final
    La crianza positiva no evita los conflictos ni elimina los errores; educar implica desafíos. Lo esencial no es la perfección, sino la conciencia en la forma de actuar. Cuando el niño se siente comprendido y guiado con firmeza afectuosa, mejora su conducta y se fortalece el vínculo. Criar con respeto hoy contribuye a formar adultos seguros, empáticos y responsables mañana.

REFERENCIAS
Adler, A. (1998). Understanding human nature. Hazelden. (Original work published 1927).
Bandura, A. (1977). Social learning theory. Prentice Hall.
Durrant, J. E. (2013). Disciplina positiva en la crianza cotidiana (3.ª ed.). Save the Children.
Mieles Lima, J. M., Vargas Merino, M. F., & Vargas Carpio, C. S. (2024). Fomentando prácticas de crianza saludable: Desarrollo de actividades didácticas para estudiantes, en el período 2S-2023. Identidad Bolivariana, 8(3), 111–122. https://identidadbolivariana.itb.edu.ec/index.php/identidadbolivariana/article/view/297
Seligman, M. E. P. (2011). Flourish: A visionary new understanding of happiness and well-being. Free Press.
Soto, Y. (2020). La crianza positiva de los niños y niñas: Una mirada desde el ordenamiento jurídico cubano. Revista Vlex. Derecho Internacional, (2).

Lic. Ps. Tatiana Ambrosio Hinojosa
Psicóloga. Especialista en Estimulación Temprana y Desarrollo Infantil
Staff Profesional – Déjalo Ser sede Los Olivos

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